¿En qué reino vives?

Escrito el 26/10/2020
Mente Nueva


¿Recuerdas la parábola de los dos deudores? Ya sabes, esa parábola en la que el Rey perdona una deuda enorme a uno de sus siervos, pero el siervo a su vez no es capaz de perdonar una deuda pequeña a uno de sus compañeros (puedes leerla en Mateo 18:23-35).

A veces nos comportamos de esta manera. Hemos entrado en un reino en el que el Rey nos mira con amor, en el que sale corriendo a recibirnos como el padre de la historia del hijo pródigo, a pesar de nuestros errores del pasado. Hemos recibido “un reino inconmovible” (Hebreos 12:28), eterno, en el que tenemos acceso al gozo, a la paz, al perdón y a la bendición de Dios… 

… pero aun así, aun habiendo sido “trasladados a ese reino” (Colosenses 1:13) por medio de Jesús, aun así, ¡aun así…! Aun así, seguimos usando las técnicas del antiguo reino de las tinieblas del que fuimos rescatados. 

Seguimos en ocasiones juzgando, criticando duramente a los que nos rodean, hablando mal de ellos, o incluso negándonos a perdonarles por lo que nos han hecho. No queremos que haya acusación en nuestra vida, pero nos alineamos con el enemigo para acusar a otros. 

Dejamos que haya pensamientos de acusación y condenación hacia ellos en nuestra mente, cuando nosotros mismos queremos ser libres de la acusación y de la condenación. Queremos ser libres, pero usamos esa misma arma contra los demás. ¡No tiene sentido!

Querido(a) amigo(a), ¡reemplaza la acusación por bendición! Que de tu interior fluyan esos ríos de agua viva que bendicen, edifican y alientan a los que te rodean. Que las aguas amargas de la acusación desaparezcan para siempre de tu vida y de tu vocabulario, y que sean reemplazadas por la bendición de Dios en este día. 

Te aprecio grandemente, y doy gracias a Dios por tu vida. 

¡Eres un Milagro!