¿Te suena el Salmo 34?

Escrito el 02/11/2020
Mente Nueva


El Salmo 34 es uno de los más conocidos de la Biblia. ¿Te suena? Quizá el número no te diga gran cosa, pero estoy convencido de que muchos de sus versículos te resultarán familiares. 

El rey David escribió este salmo, poco después de experimentar la protección de Dios sobre su vida. Consiguió escapar con vida de manos del rey Aquis, y, lleno de gratitud, empezó su salmo diciendo: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo: Su alabanza estará de continuo en mi boca” (Salmo 34:1). Fíjate en lo que dice este versículo:

Bendeciré a Dios. Es una decisión, algo que he decidido que voy a hacer. Voy a “bendecir”, a “decir bien” de Dios, a confesar Su bondad sobre mi vida.
Siempre. Tanto en los momentos fáciles como en los momentos difíciles, cuando las cosas van bien o cuando todo parece torcerse: siempre tendré esa actitud de gratitud y de confianza hacia Dios, de bendecir Su Nombre.
Alabaré a Dios sin cesar. En cualquier circunstancia, pase lo que pase, siempre de mis labios brotarán alabanza y gratitud a Dios. 
David se dio cuenta de que Dios estaba a Su lado en cualquier circunstancia, y se propuso tener siempre esa actitud de confianza y alabanza en Él. 

Querido(a) amigo(a), la alabanza abre las puertas del Cielo sobre tu vida. Cuanto más das gracias al Señor, cuanto más dejas que tu corazón se pierda en alabanza a Él, más podrás ver la mano protectora de Dios actuando de maneras increíbles en tu vida. 

El Salmo 34 habla especialmente acerca de la protección divina. A lo largo de esta semana, voy a compartir contigo 7 claves que aparecen en este precioso Salmo y que te permitirán experimentar más la protección de Dios sobre tu vida. ¿Estás listo(a)?

“Señor, gracias por todo lo que haces en nuestras vidas, y por tu protección sobrenatural. Te pido por mi querido(a) amigo(a) que está leyendo esto, para que pueda experimentar Tu gozo y un deseo incontenible de alabarte y de darte gracias, aun en medio de las tormentas de la vida por las que esté pasando. ¡Te doy toda la gloria! En el Nombre de Jesús. ¡Amén!”

Alégrate en Dios en este día.

¡Eres un Milagro!