En una fría mañana de otoño…

Escrito el 30/11/2020
Mente Nueva


¿Sabías que las personas agradecidas suelen ser personas alegres?

Esta mañana, cuando me levanté, vi a través de la ventana la lluvia caer sobre las calles, las cuales estaban repletas de hojas. Ya sabes, es el típico día de otoño, lluvioso, húmedo, frío. En esos momentos, un sentimiento de gratitud brotó en mi corazón: gratitud por nuestra casa, que nos resguarda; gratitud por no tener que salir hoy a la calle; gratitud por poder ver los colores cálidos del otoño; gratitud por el amor de Dios, por un nuevo día con Él. 

Hay una alegría preciosa en el hecho de reconocer lo que tenemos, y de ser agradecidos por ello. ¿No te ha pasado nunca que, al pensar en las cosas que Dios te ha dado, has tenido ganas de alabarle? 

Mira lo que dice este pasaje de la Biblia: “… antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5:18–20). Esta es la invitación de Dios para ti en este día:

Llénate del Espíritu Santo
Canta de alegría
Alaba al Señor en tu corazón
Da siempre gracias por todo a Dios
Querido(a) amigo(a), ¡Dios se merece nuestra gratitud continua, así como nuestra alabanza! Quiero invitarte a hacer algo: dedica unos minutos a pensar en todas las cosas que tienes ahora mismo. Empieza por las cosas grandes, y luego piensa en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles del día a día, en esas cosas en las que a veces no pensamos pero que son tan preciosas. Luego piensa en todas las cosas que Dios ha hecho en tu vida. ¿Comienzas a sentir la alegría en tu alma al recordar todo esto? Empieza a darle gracias a Dios por cada una de esas cosas, mientras le alabas de todo corazón y le expresas cuánto le amas

Puedes, de hecho, aprovechar para apuntar todas estas cosas en una lista, si así lo deseas, para tenerlas siempre presentes.

¡Eres un Milagro!