¡Agarra las pinturas!

Escrito el 09/12/2020
Mente Nueva


Si tuvieses que pintar un cuadro que representase la paz, ¿qué pintarías? 

Una vez escuché una historia, según la cual un rey le pidió a dos de los mejores pintores de la corte que pintasen un cuadro que representase la paz. El cuadro que mejor lo huciese, sería colgado en la cámara privada del rey, para así poder ser admirado cada día por él en sus momentos de reflexión. 

Un mes más tarde, los dos pintores fueron citados en palacio, y trajeron con ellos sus lienzos acabados. El rey analizó el primero: era un precioso paisaje de primavera, con campos verdes que se extendían junto a un lago que, como si de un espejo se tratase, reflejaba el azul del despejado cielo. Los colores eran cálidos, y frescos a la vez. ¡Era una obra de arte! 

Satisfecho, el rey pasó a analizar el segundo cuadro. Era una tempestad. En medio de la oscuridad del cuadro, podía intuirse el viento azotador y la lluvia, que dejaban todo tipo de desorden a su paso. Las aguas del riachuelo estaban agitadas, y las hojas de los árboles se conmovían por la braveza del temporal. En uno de esos árboles, precisamente, se podía ver a un pajarillo. Ese pajarillo estaba en su nido, cantando con gran alegría, ajeno a todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Había, de hecho, una especie de luz que salía de él, y que hacían de él casi una lámpara en medio de las tinieblas. 

El rey se quedó conmovido. Este cuadro reflejaba su experiencia personal: la mayor paz no se experimenta en los cálidos días de primavera, sino en medio de las tormentas de la vida. 

Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). 

Querido(a) amigo(a), la paz no es ausencia de tormenta, ¡es paz aun en medio de la tormenta! En medio de las situaciones que estés viviendo, aun en medio de aquellas que sean realmente complicadas, puedes decidir agarrarte a Dios y cantarle como el pajarillo del cuadro. ¡La paz y la luz que irradiarás no serán comparables con nada!

Regocíjate hoy en la paz incomparable de Dios, y no tengas miedo: Él está a tu lado. 

¡Eres un Milagro!